¿Qué es una moneda macuquina? Historia y claves

¿Qué es una moneda macuquina? Historia y claves

Quien observa una moneda macuquina por primera vez puede pensar que está rota, mal fabricada o incluso que no es auténtica. Su forma suele ser irregular, parte del diseño puede quedar fuera del metal y, en ocasiones, apenas se distingue la fecha o el nombre del monarca.

Sin embargo, estas monedas no eran imitaciones ni piezas improvisadas. Fueron monedas oficiales, fabricadas en las casas de moneda de la Monarquía Hispánica y utilizadas durante siglos en América, España y otros territorios.

Su aspecto tan particular se debe principalmente a su forma de fabricación: cada cospel se preparaba y cada pieza se acuñaba de manera manual. Por eso, incluso dos monedas acuñadas con los mismos cuños pueden presentar diferencias visibles en su forma, centrado, relieve y extensión del diseño.

Pero ¿Qué significa realmente «macuquina»? ¿De dónde procede ese nombre? ¿Por qué estas monedas no son perfectamente redondas? ¿Y es correcto llamar macuquina a cualquier moneda antigua acuñada a martillo?

¿Qué es una moneda macuquina?

En el uso numismático actual, se denomina macuquina principalmente a determinadas monedas de oro y plata acuñadas a martillo en las casas de moneda españolas de América entre los siglos XVI y XVIII.

Se fabricaron en cecas como México, Lima, Potosí, Santa Fe de Nuevo Reino, Cartagena de Indias, Guatemala o Santo Domingo, entre otras.

La palabra ceca significa casa de moneda: el establecimiento autorizado para fabricar moneda.

El Tesauro de Numismática del Ministerio de Cultura define la macuquina como una moneda española de oro o plata acuñada a martillo en las cecas americanas. También destaca que estas piezas solían presentar cospeles irregulares y diferencias de grosor y tamaño. La Real Academia Española ofrece una definición más amplia y la describe como una moneda cortada de oro o plata que circuló hasta mediados del siglo XIX.

Las macuquinas de plata podían tener valores de medio real, un real, dos reales, cuatro reales u ocho reales. En oro se acuñaron valores como uno, dos, cuatro y ocho escudos.

Entre todas ellas, los 8 reales macuquinos son probablemente los más conocidos. Estas grandes monedas de plata circularon por amplias regiones y hoy forman uno de los campos más populares de la numismática hispanoamericana.

¿Por qué las macuquinas tienen una forma irregular?

Para comprender su aspecto hay que conocer cómo se fabricaban.

El proceso comenzaba preparando una porción de oro o plata con el peso necesario para cada valor. Ese fragmento de metal destinado a recibir la acuñación se denomina cospel.

El cospel no siempre era un disco perfectamente redondo como los utilizados en las monedas modernas. Podía recortarse o ajustarse manualmente hasta alcanzar el peso establecido. Por eso su forma podía ser redondeada, cuadrada, alargada o completamente irregular.

Después se colocaba entre dos cuños.

Un cuño era una pieza de metal en la que se había grabado, en negativo, el diseño que debía aparecer en la moneda. Habitualmente, el cuño inferior permanecía fijado sobre el yunque, mientras que el cuño superior se sostenía sobre el cospel y recibía el golpe del martillo.

La presión hacía que los diseños quedasen marcados en ambas caras de la moneda.

Si el cospel no estaba perfectamente centrado, si se movía durante el golpe o si la fuerza no se distribuía de manera uniforme, una parte del diseño podía quedar débil o fuera del metal. En ocasiones era necesario aplicar un segundo golpe, lo que podía producir imágenes duplicadas o desplazadas.

De este proceso proceden muchas de sus características:

  • formas irregulares;
  • leyendas incompletas;
  • fechas parcialmente visibles;
  • escudos o cruces descentrados;
  • relieves débiles en algunas zonas;
  • dobles golpes;
  • pequeñas grietas en el borde.

Estas irregularidades no significan necesariamente que la moneda esté dañada. Muchas estaban así desde el mismo momento en que salieron de la ceca.

¿Eran monedas oficiales?

Sí. Las macuquinas eran monedas oficiales de la Monarquía Hispánica.

Su aspecto puede parecernos rudimentario porque estamos acostumbrados a las monedas modernas, perfectamente redondas y fabricadas mediante maquinaria industrial. Pero una macuquina debía ajustarse, al menos en teoría y dentro de las tolerancias establecidas, a unas normas de peso y pureza del metal.

En la moneda suelen aparecer distintas marcas que permitían conocer su procedencia y controlar su fabricación. Entre ellas podían encontrarse:

  • la marca de la ceca;
  • la inicial o símbolo del ensayador;
  • el valor;
  • la fecha;
  • elementos relacionados con el monarca.

El ensayador era el responsable de comprobar la ley o pureza del metal. Su inicial aparece en muchas monedas y actualmente es uno de los datos más importantes para identificar y clasificar una macuquina.

La irregularidad de la forma no implicaba, por sí sola, que la moneda careciera de control. Lo importante era que contuviese la cantidad y calidad de oro o plata establecida para su valor, dentro de los márgenes admitidos por la normativa y la práctica de cada época.

El misterioso origen de la palabra «macuquina»

El origen exacto de la palabra «macuquina» no está completamente resuelto. A lo largo del tiempo se han propuesto varias explicaciones.

La hipótesis quechua: «las golpeadas»

Una de las teorías más sugerentes fue defendida por el investigador argentino Arnaldo J. Cunietti-Ferrando.

Según su propuesta, la palabra podría proceder del quechua, lengua hablada en amplias regiones de los Andes, incluidos territorios de los actuales Perú y Bolivia.

Cunietti-Ferrando relacionó el término con la raíz quechua makka o con el verbo makkay, asociados a la acción de golpear. Añadiendo el sufijo plural -kuna, se habría formado makkakuna, que podría traducirse como «las golpeadas» o, de forma más explicativa, «las fabricadas a golpes».

La denominación encajaría con estas monedas, ya que se obtenían golpeando los cuños con un martillo.

Con el uso y el contacto entre el quechua y el castellano, makkakuna podría haberse transformado progresivamente en «macuquina».

Es una explicación atractiva y muy relacionada con el modo de fabricación de las piezas, pero debe entenderse como una hipótesis etimológica, no como un origen demostrado de manera definitiva.

¿Procede de «macuco»?

Otra teoría relaciona «macuquina» con la palabra macuco.

En distintas regiones de Chile, Perú y Argentina, este término se utilizó con sentidos relacionados con lo astuto, disimulado o engañoso. Algunos autores pensaron que podía hacer referencia a unas monedas que, debido a su forma irregular, dificultaban comprobar a simple vista si habían perdido parte de su metal.

El Tesauro de Numismática del Ministerio de Cultura considera posible que «macuquina» proceda del término peruano macuco, relacionado con la astucia o el disimulo.

Sin embargo, ya los investigadores antiguos planteaban la duda inversa: quizá no fuese «macuquina» la palabra derivada de macuco, sino que macuco hubiera adquirido algunos de esos significados a partir del nombre de la moneda.

La posible procedencia árabe

También se ha propuesto un origen árabe. Algunos autores relacionaron la palabra con un término transcrito como mahcuc o de forma similar, cuyo significado sería «reconocido», «comprobado» o «sancionado».

Esta teoría podría aludir a una moneda cuyo peso y pureza habían sido comprobados. No obstante, tampoco existe una demostración suficiente para considerarla definitiva.

Las monedas llamadas «macacos»

El numismático Kurt Prober recogió que en Guatemala se conoció popularmente como «macacos» a determinadas monedas cortadas e irregulares, en alusión a su apariencia fea o deforme.

Esto no demuestra que «macuquina» proceda de «macaco». Lo más prudente es considerarlo un apelativo regional relacionado con el aspecto de aquellas monedas y separado de las hipótesis andinas sobre el origen de «macuquina».

¿Macuquina y moneda acuñada a martillo son lo mismo?

No exactamente.

«Acuñada a martillo» describe una técnica de fabricación.

«Macuquina» es el nombre que se aplica tradicionalmente, sobre todo, a ciertas monedas de oro y plata acuñadas de ese modo en las cecas españolas de América.

Durante siglos también se fabricaron monedas a martillo en numerosas cecas peninsulares, como Burgos, Toledo, Sevilla, Granada, Madrid o Cuenca. Estas piezas podían presentar las mismas irregularidades: formas desiguales, leyendas incompletas y diseños descentrados.

Sin embargo, una moneda acuñada a martillo en Burgos o Toledo no se convierte automáticamente en macuquina por tener una forma irregular.

La diferencia está en que «acuñada a martillo» nos explica cómo se hizo, mientras que «macuquina» sitúa la pieza dentro de una tradición numismática concreta, relacionada principalmente con las acuñaciones americanas.

Aun así, el uso del término nunca ha sido completamente uniforme. Algunos coleccionistas, comerciantes y autores también hablan de «macuquinas peninsulares» o de «macuquinas sevillanas».

Por eso no debe presentarse como una regla absoluta. Para evitar confusiones, en Coins2140 utilizamos preferentemente «acuñada a martillo» para las monedas peninsulares y «macuquina» para las series americanas tradicionalmente conocidas con ese nombre.

¿Cómo se puede reconocer una macuquina?

No existe una única apariencia válida para todas ellas. Sus diseños cambiaron según la ceca, la época, el valor y el monarca.

En muchas macuquinas de tipo escudo y cruz se encuentra un gran escudo de la Monarquía Hispánica en una cara y una cruz con castillos y leones en la otra.

En otras emisiones, especialmente en determinadas series de Lima y Potosí, aparecen columnas, ondas que representan el mar, marcas de ceca, fechas y letras de ensayadores distribuidas en diferentes espacios.

El problema es que rara vez todos esos elementos aparecen completos. Una parte puede quedar fuera del cospel o haberse perdido por el desgaste.

Por eso, para identificar una macuquina se estudian conjuntamente los detalles que todavía son visibles:

  • el estilo de la cruz o del escudo;
  • la marca de ceca;
  • la letra del ensayador;
  • la fecha;
  • el valor;
  • el peso;
  • la disposición de las letras y símbolos.



A veces una sola letra permite determinar la ceca o el ensayador. En otros casos es necesario comparar la pieza con catálogos y ejemplares conocidos. Esta dificultad forma parte del atractivo de coleccionarlas: cada macuquina es, en cierto modo, un pequeño rompecabezas histórico.

¿Una macuquina irregular está recortada?

No necesariamente.

Una macuquina podía presentar una forma irregular desde su fabricación porque el cospel había sido preparado y ajustado manualmente.

Otra cuestión diferente es el cercén, que consistía en retirar pequeñas cantidades de plata u oro del borde después de que la moneda hubiera sido acuñada. La ausencia de un canto regular y protegido facilitaba esta práctica.

Por tanto, no debe afirmarse que una moneda está recortada solamente porque no sea redonda. Hay que observar el borde, comprobar el peso y buscar señales que indiquen una pérdida posterior de metal.

Existen además piezas conocidas como galanos, redondos o royals, acuñadas con especial esmero sobre cospeles más regulares y con una mayor parte del diseño visible. Su existencia demuestra que una macuquina no tenía que presentar necesariamente un aspecto tosco o muy irregular.

¿Todas las monedas macuquinas son valiosas?

No. Que una moneda sea antigua, irregular y macuquina no significa automáticamente que sea rara o tenga un valor elevado.

Su precio puede variar mucho según:

  • la ceca;
  • el monarca;
  • el año;
  • el ensayador;
  • el valor facial;
  • la rareza de la emisión;
  • el peso conservado;
  • la cantidad de diseño visible;
  • su estado de conservación;
  • la existencia de resellos o variantes;
  • su procedencia histórica.

Hay macuquinas relativamente comunes y asequibles, mientras que otras son extremadamente raras y pueden alcanzar precios muy elevados.

La legibilidad también es importante. En dos monedas del mismo tipo, los coleccionistas suelen valorar más aquella en la que se distinguen mejor la ceca, la fecha, el ensayador y los elementos principales del diseño.

Una moneda diferente a todas las demás

Las macuquinas son el resultado de un sistema de fabricación manual en el que el peso y la pureza del metal tenían más importancia práctica que obtener una pieza perfectamente redonda.

Cada golpe, cada desplazamiento del cospel y cada ajuste realizado por los operarios podía dejar una huella distinta. Por eso dos monedas fabricadas con los mismos cuños pueden mostrar diferencias muy evidentes.

También conservan una historia que conecta las minas americanas, las grandes casas de moneda de México, Lima o Potosí y las rutas comerciales de la Monarquía Hispánica.

Incluso su nombre sigue rodeado de preguntas. Quizá proceda de una expresión quechua relacionada con «las golpeadas»; quizá derive de macuco; quizá tenga un origen árabe. Los llamados «macacos» guatemaltecos añaden todavía otro capítulo a esa historia.

Lo que sí sabemos es que «macuquina» y «acuñada a martillo» no son expresiones completamente equivalentes. Todas las macuquinas fueron acuñadas manualmente, pero no toda moneda fabricada a martillo debe recibir automáticamente ese nombre.

Comprender esta diferencia permite observarlas de otra manera: no como monedas defectuosas, sino como testimonios únicos de la tecnología, la economía y la historia de la Monarquía Hispánica.

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Sobre el autor

Albert Pujol Miguel es fundador de Coins2140 y está especializado en moneda de la Monarquía Hispánica, con especial atención a las acuñaciones a martillo de la Casa de Austria.

Fuentes y bibliografía

  • Ministerio de Cultura de España, Tesauro de Numismática: voces «Macuquina», «Acuñación a martillo», «Cospel» y «Cuño».
  • Real Academia Española, Diccionario de la lengua española: voz «macuquino».
  • Cunietti-Ferrando, Arnaldo J., «La voz kechwa “macuquina” aplicada a monedas cortadas de Potosí y Lima», UNAN Numismática, n.º 4.
  • Medina, José Toribio, Las monedas coloniales hispano-americanas, Santiago de Chile, 1919.
  • Prober, Kurt, Historia Numismática de Guatemala, Guatemala, 1947.
  • Cano Borrego, Pedro Damián, «Galanos, redondos o Royals: las macuquinas más bellas», El Sitio, n.º 31, 2019.
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